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CONJUNTO
MÍNIMO DE DATOS DIAGNÓSTICOS EN EL FUMADOR.
Introducción.
De acuerdo a los más recientes datos estadísticos
sabemos que el 36% de la población general española,
mayor de 16 años de edad es consumidora habitual de
tabaco y que el 70% de los fumadores visita, al menos una
vez al año, a su médico de familia.(1,2). Además,
conocemos que el tabaquismo representa la primera causa evitable
de muerte en nuestro país y que se ha calculado que
cada año mueren 56.000 españoles por enfermedades
directamente relacionadas con el consumo de tabaco.(3). Estos
datos deben alertar a todos los profesionales sanitarios para
que durante su práctica asistencial desarrollen intervenciones
sobre el tabaquismo. Cualquier tipo de intervención
terapéutica que los médicos realicen sobre el
tabaquismo de sus pacientes es eficaz, ahora bien, cuando
la intervención se adecua a las características
individuales de cada fumador, su eficacia y eficiencia aumentan.(4).
Por otro lado, en el momento actual, el tabaquismo es considerado
como una enfermedad adictiva crónica susceptible de
recibir diferentes tipos de tratamiento.(4-6). Es por ello,
por lo que conviene definir parámetros clínicos
y analíticos del tabaquismo que nos lleven a establecer
un correcto diagnóstico del tipo de tabaquismo que
un determinado fumador padece. De esta forma, conseguiremos
pautar el tratamiento más adecuado para ese fumador
y con mayores probabilidades de éxito.
El principal objetivo de este articulo es definir un grupo
de parámetros clínicos y analíticos que
deban ser obligatoriamente analizados en cada fumador, por
cuanto que su conocimiento influirá directamente no
sólo en nuestra actitud terapéutica ante el
mismo, sino también en su pronóstico. Estableceremos,
pues, a lo largo de esta revisión lo que hemos dado
en llamar: Conjunto Mínimo de Datos Diagnósticos
del Fumador, que deberán ser de obligada referencia
en la historia clínica de todo fumador. Con posterioridad,
y teniendo en cuenta los resultados obtenidos en el estudio
del conjunto mínimo de datos diagnósticos, estableceremos
unas recomendaciones terapéuticas.
1.-Conjunto
Mínimo de Datos Diagnósticos en el Fumador.
(CMDF).
Para la valoración de
estos datos se tendrán en cuenta los siguientes parámetros:
1.1.-Cantidad
de tabaco consumido
Este es el parámetro que se recoge con mayor frecuencia
en cualquier historia clínica de un fumador. Pero no
sólo es necesario hacer referencia al número
de cigarrillos consumidos al día, sino también
al tiempo transcurrido como fumador, lo que orienta sobre
algunas características del hábito tabáquico
y en consecuencia de la dificultad de cambiar su conducta
adictiva. Estos dos datos quedan englobados en el concepto:
número paquetes/año. Para determinar esta cifra
se realiza una sencilla operación: se multiplica el
número de cigarrillos consumidos al día por
el fumador por el número de años que lleva consumiendo
esa cantidad de tabaco, y su resultado se divide por 20. De
tal manera que un fumador de 20 cigarrillos diarios durante
20 años, consumirá un total de 20 paquetes/año.
Aunque no existe un umbral de seguridad para el consumo del
tabaco y tan perjudicial es consumir 20 paquetes/año
como 3, también es cierto, que en la mayor parte de
los estudios realizados que analizan la relación entre
el consumo del tabaco y el padecimiento de un buen número
de enfermedades se observa una relación dosis/respuesta,
de tal manera, que la posibilidad de desarrollar enfermedades
relacionadas con el consumo del tabaco es más alta
en los fumadores de un mayor número de cigarrillos
diarios que en aquellos que consumen una menor cantidad, sin
que sea posible señalar un determinado umbral de seguridad.(7-9).
Además sabemos que existe una relación entre
el número de cigarrillos consumidos al día y
el número de años de fumador y la posibilidad
de dejar de fumar en un determinado intento de abandono. Así,
los fumadores que consumen mayor número de cigarrillos
al día y aquellos que más tiempo llevan fumando
son los que más dificultades experimentan ante un intento
de abandono y en consecuencia tienen unas posibilidades más
bajas de dejar de fumar.(10,11).
Vemos como el conocimiento de este parámetro, número
de paquetes/año, nos puede servir para valorar la posibilidad
de desarrollar enfermedad o, incluso, las posibilidades de
éxito o fracaso de un intento de abandono.
1.2.-Fase
de abandono.
Prochazka y DiClemente establecieron las fases que la mayor
parte de los fumadores atraviesan desde que se inician al
consumo del tabaco hasta que lo abandonan.(12). Estos investigadores
definieron cinco fases: precontemplación, contemplación,
preparación, acción y mantenimiento. Los fumadores
se encuentran en una u otra dependiendo de su mayor o menor
motivación para dejar de fumar y de su mayor o menor
inclinación a realizar un serio intento de abandono.
Es fundamental que ante todo fumador investiguemos la fase
de abandono en la que se encuentra, pues la actitud terapéutica
que tengamos con él, vendrá determinada por
esta fase.
El conocimiento de la fase de abandono nos permitirá
instaurar el tratamiento más adecuado para cada fumador.(4,13).
1.3.-
Motivación para el abandono del tabaco
Estrechamente relacionado con las fases de abandono del tabaco
está el grado de motivación para intentarlo.
En una primera aproximación es aconsejable conocer
si el fumador está dispuesto realizar un "serio"
intento de abandono del tabaco y para ello basta con preguntárselo
directamente y observar la actitud del mismo. Posteriormente,
pero quizás fuera ya de de lo que podría catalogarse
de datos mínimos indispensables en una primera valoración
del paciente fumador, podrían realizarse varios cuestionarios
elaborados para dicho fin, de los que uno de los más
conocidos y usados es el test de Richmond.
1.4.-
Test de Fagerström.
El Test
de Fagerström es el instrumento más útil,
de los que disponemos en el momento actual, para medir el
grado de dependencia física que los fumadores tienen
por la nicotina.(14). Se trata de un Test de seis preguntas
con respuestas múltiples. Dependiendo de la respuesta
que cada fumador dé a cada una de las preguntas se
obtiene una determinada puntuación, al sumar los puntos
ganados en cada una de las preguntas se obtiene una puntuación
total que oscila entre 0 y 10 puntos. Si el sujeto tiene entre
0 y 3 puntos se dice que su grado de dependencia es leve,
si tiene entre 4 y 6 su grado es moderado y si tiene 7 ó
más su grado es severo. Tabla 1. Conviene recordar
que en ocasiones, no es necesario realizar la totalidad del
Test para conocer el grado de dependencia que el fumador tiene
por la nicotina. Se sabe que basta con preguntar al paciente
sobre el número de cigarrillos que consume al día,
el tiempo que transcurre desde que se levanta hasta que consume
el primer cigarrillo y cual es el cigarrillo que más
necesita consumir. Si las respuestas a estas preguntas son
que consume 20 ó más cigarrillos diarios, que
consume el primer cigarrillo en la primera media hora de después
de levantarse y que es ese cigarrillo el que más necesita,
el fumador debe ser diagnosticado de moderado-severo grado
de dependencia por la nicotina.(14,15).
El conocimiento de los resultados del Test de Fagerström
no sólo nos servirá para conocer el grado de
dependencia que el fumador tiene por la nicotina sino que
también lo podremos utilizar con otros fines. Se ha
demostrado que los fumadores con mas alta puntuación
en el Test necesitan tratamiento farmacológico para
dejar de fumar e, incluso se sabe, que dependiendo de cual
sea la puntuación se deberá recomendar uno u
otro tipo de fármaco para el abandono (16-18). También
se ha encontrado que existe relación entre la puntuación
del Test y el desarrollo de enfermedades asociadas al consumo
del tabaco. Por ejemplo, se ha encontrado que los pacientes
fumadores que desarrollan cáncer de pulmón tienen
más alto grado de dependencia física por la
nicotina, resultados similares se han encontrado para los
pacientes que desarrollan EPOC. (19,20).
Vemos como el conocimiento de la puntuación del Test
de Fagerström nos sirve para determinar el grado de dependencia,
para indicarnos el mejor tipo de tratamiento farmacológico
a realizar y para valorar el riesgo de desarrollar un determinado
tipo de patología por parte de ese fumador.
1.5.-
Intentos previos de abandono y motivos de recaídas.
La existencia de intentos fallidos
de abandono del tabaco puede ser un indicativo de la dependencia
que dicho fumador presenta al mismo por lo que el análisis
de los motivos de recaída puede ser de gran importancia
para programar un plan terapéutico con mayores probabilidades
de éxito.
1.6.- Medición
de niveles de Monóxido de Carbono (CO) en el aire espirado.
La cooximetría es una
exploración que nos permite conocer la cantidad de
monóxido de carbono que un sujeto tiene en el aire
que espira.(21). Esta cantidad esta en relación con
su hábito como fumador. Para la medición de
este parámetro se utiliza el cooxímetro que
es un aparato que mediante una maniobra sencilla e incruenta
permite el conocimiento de los niveles de CO en el aire espirado
por el sujeto.
La utilización de la cooximetría en el diagnóstico
del tabaquismo es muy recomendable y permitirá al clínico
un mejor conocimiento de las características del fumador.
En general existe una relación directa entre el número
de cigarrillos consumidos y los niveles de CO en el aire espirado
por el fumador. De tal manera que a un mayor número
de cigarrillos le corresponde unos más altos niveles
de CO en el aire espirado.(21). No obstante, existen algunos
casos en los que a pesar de un escaso consumo de tabaco, se
detectan unos altos niveles de CO o al revés.(22,23).
Ello es debido a diferencias en el patrón de consumo
de los cigarrillos ó, incluso a diferencias de género
y sexo. Es decir, es posible que fumadores de un escaso número
de cigarrillos diarios tengan altos niveles de CO en su aire
espirado si es que consumen esos cigarrillos dándoles
muchas pipadas o inhalando muy profundamente el humo. (21-23).
Por ello, el conocimiento de los niveles de CO nos permitirá
diagnosticar con mayor precisión el grado de tabaquismo
que un determinado fumador padece. Pero no sólo esto,
se sabe que los fumadores con niveles más altos de
CO en su aire espirado desarrollan enfermedades relacionadas
con el consumo de tabaco con mayor probabilidad que aquellos
con niveles más bajos. (20, 24). Es decir este parámetro
puede ser utilizado como factor de riesgo en un determinado
fumador.
Por otro lado, la utilización
de la cooximetría tiene indudables ventajas para el
fumador. No olvidemos que los fumadores no conocen un parámetro
objetivo que les indique el daño que el tabaquismo
le está produciendo a su organismo. Esta circunstancia
no se da en los hipercolesterolémicos o en los hipertensos,
en los que el conocimiento de su cantidad de colesterol o
de sus cifras de tensión arterial les ayuda al mejor
entendimiento de la mayor o menor gravedad de su enfermedad.
Con toda probabilidad cuando los fumadores conozcan sus cifras
de CO en su aire espirado tendrán un mejor conocimiento
del daño que el tabaquismo les está causando
y ese será un dato que les motivará para dejar
de fumar. Igualmente, observar el descenso rápido de
la concentración de CO en la primera visita después
de iniciar la abstinencia, respecto del nivel existente cuando
aún fumaba, actúa como factor motivador ya que
señala la posibilidad de obtener beneficios inmediatos
en el proceso de abstinencia.
Además el nivel de CO en aire espirado puede ser utilizado
como marcador real de abstinencia, lo que permite verificar
la fiabilidad de la valoración subjetiva de la misma
por el paciente y permite al clínico intervenir ante
la sospecha de falta de veracidad en la respuesta del paciente.
No obstante, antes de asegurar la falta de fiabilidad de la
información sobre la abstinencia proporcionada por
el paciente es necesario asegurar que los niveles elevados
de CO no son producidos por otras causas distintas al consumo
de tabaco como la contaminación ambiental o la calefacción
doméstica.
Luego vemos que la realización de la cooximetría
dentro del estudio clínico del fumador no sólo
proporciona importante información diagnóstica
al médico (grado de tabaquismo, riesgo de desarrollar
enfermedad) sino que también puede ayudar al fumador
en su proceso de sensibilización y abandono del consumo
del tabaco.
Esta técnica con ser aconsejable no debe considerarse
totalmente imprescindible y por tanto, supeditar el abordaje
terapéutico del paciente fumador a la realización
de la misma llevaría consigo, dada la baja disponibilidad
actual de realizar cooximetrías en la mayoría
de las consultas de atención primaria, a una baja cobertura
del problema que se está abordando.
A continuación se expone la técnica para la
correcta realización de la cooximetría y cual
es su valoración.
Técnica:
El sujeto debe realizar una inspiración
profunda y mantener una apnea de 15 segundos, después
procederá a una espiración lenta, prolongada
y completa. Esperaremos unos segundos hasta que el indicador
del cooxímetro se estabilice y marqué el número
exacto de ppm de CO que el sujeto tiene en el aire que espira.(21).
Valoración:
Niveles de 10 ó más
ppm de CO en el aire espirado corresponden a sujetos fumadores.
Niveles de 6 a 10 ppm a fumadores esporádicos, y cifras
por debajo de 6 ppm a no fumadores.(21-23).
1.7.-
Propuesta de abordaje diagnóstico en el fumador
A continuación exponemos como debe abordarse la búsqueda
de los datos diagnósticos mínimos en cada fumador.
Se establece un protocolo que proporcionará la mayor
información en el menor tiempo posible.
Ante todo fumador seguiremos el siguiente protocolo.
A
continuación se resume el protocolo de actuación
diagnóstica.

Después
de la realización de este protocolo se puede diagnosticar
al fumador desde tres puntos de vista: Grado de tabaquismo
(basándonos en el número de cigarrillos fumados
al día, en el número de años de fumador
y en los niveles de CO de su aire espirado), fase de abandono
en la que se encuentra y grado de adicción física
por la nicotina. Conviene destacar que la cumplimentación
completa de este protocolo por parte de un profesional mínimamente
entrenado no llevará más de cinco minutos. La
gran cantidad de datos que se obtienen con su realización
y el escaso consumo de tiempo que conlleva, hacen muy útil
y recomendable la puesta en marcha de este protocolo en cualquiera
de los niveles asistenciales y por cualquier tipo de profesional
sanitario.
1.8.-Diagnóstico
de tabaquismo.
A la luz de los resultados obtenidos en el análisis
del conjunto mínimo de datos diagnósticos del
fumador podemos, en líneas generales, encuadrar su
diagnóstico en cuanto a varios parámetros.
*En
cuanto a su grado de tabaquismo.
Los fumadores de 5 paquetes/año
ó menos y que tienen menos de 15 ppm de CO en su aire
espirado, pueden ser considerados como fumadores con grado
leve de tabaquismo.
Los fumadores de más de 5 paquetes/año y menos
de 15 paquetes/año y que tienen más de 15 ppm
de CO en su aire espirado, pero menos de 25 deben ser considerados
como fumadores con grado moderado de tabaquismo.
Los fumadores de más de 15 paquetes/año y 25
o más ppm de CO en su aire espirado deben ser considerados
como con grado severo de tabaquismo.
Conviene especificar que el parámetro CO en aire espirado
es mas potente que el número de paquetes/año
para encuadrar al fumador en una de estas categorías.(7-11,
13, 20-24).
Los datos obtenidos en este apartado nos servirán para
establecer un pronóstico y de esta forma ofertar el
mejor consejo sanitario al fumador. En principio, todos los
fumadores están sometidos a riesgo para su salud por
ser consumidores de esta droga, no hay consumo seguro de tabaco,
pero aquellos que mayor severidad tienen en su grado de tabaquismo
y que, además padecen otros factores de riesgo serían
los que mayor riesgo corren de sufrir alguna de las muchas
consecuencias que se derivan de su consumo.(7-11, 20-24)
*En
cuanto a su fase de abandono.
Los fumadores que no se plantean
el abandono son fumadores en fase de precontemplación.
Aquellos que lo intentarán en los próximos seis
meses están en fase de contemplación, y, por
último, los que harán un serio intento de abandono
en el próximo mes están en fase de preparación.(12)
El conocimiento de la fase en la que el fumador se encuentra
ayudará al sanitario a establecer el más adecuado
tratamiento. El principal objetivo del tratamiento en los
fumadores en fase de preparación será ayudarles
a que definitivamente dejen de fumar, con ello estaremos triplicando
sus posibilidades de ser no fumadores a los seis meses después
de nuestra intervención, por el contrario el principal
objetivo del tratamiento de los fumadores en fase de contemplación
o precontemplación será ayudarles a que progresen
adecuadamente a fases más avanzadas dentro de su particular
proceso de abandono, con ello estaremos doblando sus posibilidades
de ser no fumadores a los seis meses después de nuestra
intervención.(12,13,25).
*En cuanto a su grado de dependencia
física por la nicotina.
Los fumadores que consumen más
20 cigarrillos diarios, fuman su primer cigarrillo del día
en la primera media hora de después de levantarse y
es ese el que más necesitan, y además refieren
intentos previos fallidos por presentar manifestaciones del
síndrome de abstinencia a la nicotina son fumadores
con moderado-severo grado de dependencia física por
la nicotina. Aquellos que consumen menos de 20 cigarrillos
diarios, fuman el primero del día después de
los 30 minutos de levantarse y no es ese el que más
necesitan, son fumadores con grado leve de dependencia física
por la nicotina.(14,15).
Conviene reseñar que la respuesta que el fumador de
a la pregunta tiempo que transcurre entre el momento de levantarse
y consumo del primer cigarrillo del día es la más
potente para diagnosticar el grado de severidad de la dependencia
física que por la nicotina tiene el fumador.(14).
Los datos obtenidos en este apartado servirán para
aventurar un pronóstico en el fumador. En general,
a mayor grado de dependencia mayor posibilidad de desarrollar
enfermedad asociada al consumo del tabaco.(19,20). Pero sobretodo
para indicar el tratamiento farmacológico más
correcto para ese fumador cuando este dispuesto a realizar
un serio intento de abandono.(16-18).
2.-Abordaje
terapéutico.
A continuación, y a modo
de orientación, se expone cual debe ser el abordaje
terapéutico de cada fumador de acuerdo a sus características
diagnósticas.
*Si es fumador en precontemplación
o contemplación lo consideraremos como de bajo o alto
riesgo, dependiendo de
la presencia o no de otros factores de riesgo y del propio
grado de tabaquismo del fumador; es decir, la trascendencia
que el consumo de tabaco, de forma independiente o asociada
a otras circunstancias, puede tener para su salud. Así:
fumadores de 5 ó menos paquetes/año, con menos
de 15 ppm de CO en el aire espirado, sin enfermedad relacionada
con el consumo del tabaco y sin otros factores de riesgo deben
ser considerados como fumadores en precontemplación
o contemplación de bajo riesgo. (19-24). Fumadores
de más de 5 paquetes/año, con 15 ó más
ppm de CO, con enfermedad relacionada con el consumo del tabaco
y/o con otros factores de riesgo deben ser considerados como
fumadores en precontemplación o contemplación
de alto riesgo.(19-24).
Fumadores en precontemplación
o contemplación de bajo riesgo.
Este grupo de fumadores recibirá consejo de abandono
de consumo de tabaco/intervención mínima. Este
consejo será breve de no más de 3 minutos de
duración, a través de él, el profesional
sanitario explicará claramente al fumador que dejar
de fumar es la medida sanitaria más eficaz que este
puede tomar para mantenerse en buena salud, y le alertará
sobre como los niveles de CO en su aire espirado están
más elevados que en los no fumadores. Si se acompaña
de la entrega de documentación de apoyo por escrito
y de apoyo psicológico se englobaría dentro
del concepto de intervención mínima en tabaquismo.
Grado de evidencia A.(26-29).
Fumadores
en precontemplación o contemplación de alto
riesgo
En estos fumadores, como en el caso anterior, está
especialmente indicada la intervención mínima
con todos sus elementos: consejo médico, documentación
escrita, apoyo psicológico y seguimiento. Intervención
que en función de la fase en la que nos encontremos
y características de cada fumador se realizará
puntualmente o en cada visita que el fumador realice (intervención
mínima sistematizada). El profesional sanitario transmitirá
de forma seria y contundente al paciente la necesidad que
este tiene de abandonar el consumo de tabaco para mejorar
y/o curar su proceso patológico. Igualmente le advertirá
de su elevado grado de tabaquismo y de la presencia de otros
factores de riesgo que no hacen más que multiplicar
sus posibilidades de morbi-mortalidad prematura y de pérdida
de calidad de vida. El profesional sanitario se ofrecerá
al paciente para ayudarle en la realización de un serio
intento de abandono y le citará en un periodo de 4
a 6 semanas para controlar si ha habido algún cambio
en su actitud para dejar de fumar. Grado de evidencia A.(26-29)
*Fumadores
en preparación.
Este grupo de fumadores recibirá
tratamiento para dejar de fumar. El tratamiento podrá
ser llevado a cabo en la consulta de medicina de familia o
en la Unidad Especializada de Tabaquismo. La consulta de medicina
de familia o Atención Primaria, como en el resto de
las patologías, debe ser el primer lugar donde el paciente,
en este caso el fumador, deba ser atendido o al menos orientado.
La profesionalidad del médico de familia y la cobertura
y accesibilidad de Atención Primaria hace que este
nivel asistencial sea básico y fundamental en el abordaje
del tabaquismo, pero existen situaciones que por su complejidad
o características acompañantes hacen aconsejable
la derivación del fumador a una Unidad Especializada
en Tabaquismo cuando consideremos que el simple consejo médico/intervención
mínima pueda ser insuficiente, y siempre que exista
dicha posibilidad. A continuación exponemos las circunstancias
que recomendarán que el sujeto sea derivado a la Unidad.
(30).
1.
Fumadores que han realizado en el pasado serios intentos de
abandono del tabaco que fueron correctamente tratados por
un profesional sanitario y que a pesar de ello fracasaron.
2. Fumadores con cardiopatía isquémica de menos
de 8 semanas de evolución.
3. Fumadores con arritmias cardíacas o hipertensión
arterial no controladas.
4. Fumadores con patología crónica (nefropatía,
hepatopatía, cardiopatía, etc) no controlada.
5. Fumadoras embarazadas o en periodo de lactancia.
6. Fumadores con enfermedades psiquiátricas.
Todos
aquellos fumadores que no cumplan estos criterios podrán
ser tratados en la consulta del médico de familia o
de cualquier especialista del segundo nivel asistencial que
integre el tratamiento del tabaquismo dentro de la asistencia
global que presta a sus pacientes. El tratamiento de estos
fumadores siempre aglutinará dos aspectos. Por un lado,
el apoyo psicológico y por otro, el tratamiento farmacológico.
Grado de evidencia A.(4,13,31-34)
El apoyo psicológico será prestado a lo largo
de las visitas de seguimiento y tratará de dar consejos
al paciente para prepararse para dejar de fumar y para mantenerse
sin fumar. Irá acompañado de la entrega de material
bibliográfico donde el fumador encontrará por
escrito todo tipo de consejos para mantenerse sin fumar. Grado
de evidencia A. (4,13,31-34)
El tratamiento farmacológico debería ser siempre
contemplado, en algunas situaciones como tratamiento de base
y en otras como refuerzo puntual a la intervención
mínima sistematizada, cuando ésta de forma aislada
no fuera suficiente para el correcto abordaje de cada fumador,
abordaje que como se está viendo ha de ser personalizado
y adecuado a las características de cada individuo,
y así aumentar las posibilidades de éxito terapéutico.
Fumadores
de menos de 5 paquetes/año que consumen su primer cigarrillo
después de 30 minutos de levantarse y con menos de
15 ppm de CO en su aire espirado que corresponda a una dependencia
al nicotina baja y un consumo de cigarrillos bajo-moderado.
En estos se recomendará la utilización de chicles
de nicotina de 2 mg cada 90 ó 120 minutos durante 6
a 8 semanas, reduciendo progresivamente la dosis a partir
de la sexta semana ó la utilización de parches
de nicotina de 24 horas a dosis de 21 mg/día durante
6 semanas y después 14 mg/día durante 2 semanas
y después 7 mg/día durante una semana, ó
parches de nicotina de 16 horas a dosis de 15 mg/día
durante 6 semanas y después 10 mg/día durante
2 semanas y después 5 mg/día durante una semana
ó bupropión a dosis de 150 mg dos veces al día
durante 7 semanas. Grado de evidencia A.(4,13,31-34)
Fumadores de más de 5
paquetes/año que consumen su primer cigarrillo en los
primeros 30 minutos de después de levantarse y con
más de 15 ppm de CO en su aire espirado, es decir,
con un consumo moderado-alto de cigarrillos y alta dependencia
nicotínica. En estos se recomendará la utilización
de chicles de 4 mg de nicotina a dosis de una pieza cada 60-90
minutos durante 12 semanas reduciendo progresivamente a partir
de la 10 semana ó la utilización de parches
de nicotina de 24 horas a dosis de 21 mg/día durante
6-8 semanas, y después 14 mg/día durante 2 semanas
y después 7 mg/día durante 1 semana, ó
parches de nicotina de 16 horas a dosis de 25 mg/día
durante 6-8 semanas y después 15 mg/día durante
2 semanas y después 10 mg/día durante dos semanas
ó bupropión 150 mg dos veces al día durante
9 semanas. En algunos de estos pacientes, sobretodo en los
que tienen mayor grado de dependencia, estaría recomendada
la utilización de spray nasal con nicotina a dosis
de 2 mg a 3 mg cada hora mientras que el sujeto este despierto
durante un periodo de 3 meses, reduciendo progresivamente
la dosis durante tres meses más a razón de un
25% de reducción mensual. No conviene superar la dosis
de más de 5 mg a la hora o más de 40 mg al día
ni utilizar esta medicación más allá
de seis meses). Otra pauta terapéutica recomendada
para estos pacientes es la combinación entre parches
y chicles de nicotina a las mismas dosis antes comentadas
o la combinación de parches y spray nasal a las dosis
recomendadas. Se debe considerar también, el uso combinado
de terapia sustitutiva de nicotina y bupropión. Grado
de evidencia A. (4,13,31-34).
3.-Resumen.
El tabaquismo es la principal causa de muerte evitable en
los países desarrollados. Todos los profesionales sanitarios
jugamos un papel clave en su control. Es fundamental realizar
un correcto diagnóstico de las características
de cada fumador para de esa forma ofertarle su tratamiento
más adecuado. A lo largo de este documento de consenso
entre las sociedades científicas que agrupan a los
profesionales sanitarios más interesados en el tabaquismo,
hemos definido un grupo de datos clínicos y analíticos
que deben ser considerados para establecer el conjunto mínimo
de datos diagnósticos en el fumador. Además
recomendamos una actividad terapéutica adecuada a las
características diagnósticas de cada fumador.
Este conjunto mínimo de datos es la base imprescindible
para establecer el tratamiento más adecuado a cada
individuo con el objetivo de que el paciente progrese en el
proceso de abandono del tabaco y consiga la abstinencia tabáquica
en el más corto periodo de tiempo posible y con el
menor coste personal. Así mismo este conjunto mínimo
de datos permite racionalizar la intervención del profesional
sanitario conforme a criterios de eficacia y eficiencia.
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